Contaminación de los viajes relámpagos – Reflexiones
Hace un par de semanas leía una entrevista que realizaron a Tony Wheeler, fundador de las guías Lonely Planet, referente al daño que pueden estar produciendo los vuelos relámpagos por la emisión de gases de efecto invernadero. En la misma entrevista el Sr.Wheeler advertía que para estos viajes cortos se requiere un largo y contaminante vuelo. Me quedé deambulando de un pensamiento al otro, cada día vivimos más rápido y este ritmo contagia en muchas ocasiones nuestra manera de empreder un viaje. Nos cuesta detener el ritmo…pero ¿de quién es la culpa: de las personas o del sistema impuesto de horarios y vacaciones rígidas y cortas? El fundador de Lonely Planet indicaba también que tal vez esta nueva realidad a la que nos enfrentamos en cuanto a materia de contaminación haga replantearse a muchos viajeros su forma de viajar y aprenda a hacerlo más despacio y durante más tiempo.
Soy el primero que invita a viajar sin “relojes”, que defiende el viaje permeable a lo que nos rodea, sin tanta planificación, con más permisión de cara a la sorpresa, pero…¿es real en el entorno y según las circunstancias que vivimos plantearse este tipo de viajes más pausados?… Desde mi experiencia puedo decir que es posible pero dejándo a un lado un trabajo estable, hay que aventurarse en otras maneras menos establecidas de vivir para poder lanzarse al viajar lento, sin “relojes”, sin fechas cerradas. Si ahora viajar de la única manera que lo podían hacer muchas personas, aprovechando su poco tiempo libre, encima comienza a ser muy dañino para el medioambiente, no dudo que algo sucederá en la sociedad, algún cambio tal vez rádical en cuanto a la manera común de vivir nuestras vidas. Las personas necesitan esparcimiento, desconectar con la rutina, “respirar” libres. Y sino,tiempo al tiempo…

